Ante la negativa de Antonio Amil, propietario de los cines de la Fuenseca, Olimpia y Delicias, de abrirlos este verano y después de que el Ayuntamiento descartase comprarlos de forma prioritaria por 300.000 euros, desde Izquierda Unida se pide la intervención municipal para declararlos Bien de Interés Cultural.
Denuncian que el gobierno de la ciudad actúa a escondidas de los cordobeses y sin transparencia al dejar estos espacios sin futuro siendo una tradición profundamente arraigada.
Por eso exigen una intervención inmediata para adquirir y gestionar estos cines que también podrían servir para celebrar otro tipo de actividades como culturales o deportivas.
El próximo jueves se volverán a concentrar para informar a los ciudadanos a las puertas del cine San Andrés que, paradójicamente, es el único que no pertenece al mismo empresario y que sí abrirá sus puertas este verano.
Los cines de verano, dicen, se pueden usar como espacios abiertos el resto del tiempo en una zona especialmente tensionada como es el centro de la capital.